viernes, 3 de abril de 2015

El Regreso al Dibujo.

Cuando regreso en mi memoria a mis primeros recuerdos, solo puedo imaginarme con un lápiz en la mano, o una crayola o un pincel. Dibuje en mi infancia, en las paredes, en los cuadernos , en el piso, en las tablas de la cama...durante el colegio, en casi todos mis ratos libres, que en el bachillerato por lo general eran bastantes. No era un niño prodigio ó un artista precoz, simplemente dibujaba. Lo que quería, cuando deseaba hacerlo. Luego vino el paso obligado por el ejercito y la decisión de cuál seria mi futuro profesional. Entre guardias y vigilias tuve también mucho tiempo para pensarlo. Desde Bellas Artes hasta Arquitectura, todas las opciones apuntaban a lo mismo, Yo quería dibujar.

Transcurrió mi carrera en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, el programa de Diseño Gráfico entre 1998 y 2004 , tenia mucho dibujo. Dibujo artístico, técnicas de ilustración, figura humana, infantil. Fue una de las épocas más felices de mi vida, no por los amigos o por las farras universitarias, que también recuerdo. Era porque la mayoría del tiempo tenia un lápiz , una plumilla ó un pincel en la mano. Luego vino la revolución digital, ya había ocurrido hace años en EU pero en Colombia no nos habíamos enterado. Y especialmente en la Tadeo todavía se estudiaban técnicas análogas para ocupaciones desaparecidas. Aún veía fotografía en laboratorio, serigrafía, fotomontaje e ilustración con acuarela , al mismo tiempo, un par de semestres detrás venían nuevos chicos con un pensum académico totalmente distinto, adaptado a la revolución que estaba ocurriendo. 
Era la época en que messenger y latinchat eran una novedad, nadie se imaginaba que existiría un facebook ni mucho menos smartphones y tablets. Fuimos la cola de la generación análoga, los últimos educados profesionalmente para desempeñarnos en el siglo pasado. Como un huracán llego la revolución del internet, todas las empresas querían tener su página, y las empresas para producirlas nacían en todas partes, así como ahora las empresas para hacer apps y dentro de poco las que se dediquen a realidad aumentada. Aquellos que nos actualizamos como pudimos en los últimos 2 semestres, (muchas veces por fuera de las clases de diagramación con papel recortado o de animación usando muñequitos de plastilina), solo esos que buscamos cursos de Html y AS primitivos, sobrevivimos laboralmente a la tromba que cambio para siempre el diseño gráfico y la comunicación visual.

Pero que paso con la Ilustración? Para ese tiempo tuve que abandonarla, dedicado al diseño web y la multimedia como Diseñador Gráfico, trabaje para empresas como HP, Autodesk ó Carrefour. Luego dedique mis esfuerzos a la Fotografía, gracias a la cuál trabaje para empresas como Publicar y Maloka en Colombia, y Tropical Pictures, Image Group y Adventure Photos en Republica Dominicana,a bordo de un barco crucero durante 8 meses por el Caribe, y en México respectivamente. Vivi entre estos lugares y Colombia , trabajando siempre, haciendo fotografía, pero siempre llevando conmigo ese recuerdo de infancia cuando solo tenia un lapíz y la luz del atardecer iluminando el cuaderno. 

Durante mucho tiempo quise volver a tomar el lápiz , pero el sacudón que había dejado la llegada de la tromba digital, así como el gran golpe que habíamos recibido al haber sido preparados para un mundo análogo y salir a un mercado laboral completamente distinto en el 2004 , había dejado en mi un miedo al papel en blanco difícil de flanquear. Aunque recorría países y andaba con una cámara en mi mano en lugares como NY , Santo Domingo o México D.F. sin sentir el más mínimo miedo a ser robado, el miedo al papel en blanco era algo oscuro, macabro, esa blancura vacía , esa dimensión donde todo existe pero solo el lápiz puede sacarlo a la vista de los sentidos. Durante años me lanzaba en contra de ese monstruo, sin resultados. Su vacío infinito, su vacuidad inmaculada me repelía dejandome agotado y con una sensación más vacía que el mismo. Siempre guardaba algún cuaderno o libreta en mis viajes, pero ese miedo a la hoja blanca era más fuerte que cualquier cosa. 

Finalmente , el año pasado he logrado vencerlo. 

De nuevo he vuelto a la ilustración, al fin y al cabo eso fue lo que me llevo al diseño gráfico. De nuevo he retomado mi gran pasión desde que era un niño, durante el colegio, durante la U, aquella que fue vapuleada por la llegada de la revolución digital, dejada de lado durante años, llevada como un símbolo en forma de un cuaderno siempre en blanco y un lápiz durante viajes y continentes. 

Hoy ha renacido esa pasión, y ahora no quiero dejarla ir más, porque la amo tanto como a mi mismo.